DEPORTE ESCOLAR – VENENO ESCOLAR

Esta foto del árbitro Pablo Ugena nos sirve de introducción al tema de hoy: ¿insultarías a tu hijo?

Pero y si analizamos lo que ocurre en los “amistosos” que se están jugando actualmente en las categorías infantiles?

El día 3 de Octubre de 2017 leo en la prensa las palabras de Unai Rementería (Diputado General de Bizkaia) sobre los padres de los niños en el deporte escolar: “queremos padres, no hooligans!”

Mi reflexión va más allá

El deporte escolar está copiando a los profesionales, incluso en fútbol se están haciendo “partidos amistosos”.

La falta de forma física es evidente en estos primeros compases de la temporada, los chicos no llegan, pero los entrenadores meten presión. Es para motivarles, dicen. Pero ellos siguen sin llegar. He presenciado palabras gruesas entre niños de 13 años y su entrenador. El que debía correr más, y él que no llegaba más.

Los chicos están exhaustos y no llegan.

Es un “amistoso”.

La presión continúa y al final el árbitro suspende el partido antes de llegar a su tiempo reglamentario debido a los insultos proferidos entre dos jugadores rivales en “un partido amistoso”

Vamos a ver, ¿a quién le parece adecuado desde el punto de la Fisiología Deportiva del Esfuerzo que realizar semejante despliegue físico sin estar debidamente acondicionados va a traer consecuencias positivas?

Dicho de otro modo: ¿a nadie le parce una salvajada y un despropósito enfrentarse físicamente a un espacio como el campo de fútbol cuyas dimensiones superan con creces las capacidades de niños aún desentrenados?

Y por último: nadie había caído en la cuenta de que esto podía suceder?

Pues ya está, ya ha ocurrido. Partido suspendido.

Ahora hay que valorar las consecuencias: 1- dentro del equipo; 2- dentro de la cabeza del entrenador;  3- dentro de la cabeza de los muchachos expulsados; 4- dentro de la cabeza de los demás jugadores; 5- dentro de la cabeza de los padres… y así hasta el último implicado.

Ninguna.

Es duro verlo así, pero esto no trae ninguna consecuencia. Se seguirán con los partidos, con los excesos físicos, con los gritos desde la grada, y además puede que hasta le hayan dicho que olé tus cojones, te enfrentaste con un par!

Esta deriva falta de valores, esta situación debe dar un giro de 180 grados y aquí van mis propuestas:

  • A imitación del Athletic propongo que no se escuche nada en las gradas donde están los padres y demás familia. Nada a favor, nada en contra. No estamos en un partido de fútbol, aunque lo parezca, estamos ante el ejercicio mesurado y controlado de nuestros hijos.
  • Eliminación de los Amistosos. No se juega hasta que no se está preparado. Lo mismo que el más débil juega menos tiempo, el equipo sin suficiente preparación juega cuando esté preparado y eso debe coincidir con el inicio de la liga
  • Charlas para explicar las malas acciones de los profesionales que no se deben imitar. Esas manos en alto después de haber pegado a un contario como diciendo “yo ni le he tocado”; esos cruces de palabras entre jugadores para intimidar al contrario y que su marcaje sea más suave de ahí en adelante; esos piscinazos en el área….
  • Eliminación de los gritos del entrenador. Pero qué les pasa a esta gente, que presión, que nervios, que desencaje de su persona, parece que si pierden toda su familia va ser presa en la cárcel… Tranquilos, se dan las órdenes antes del partido y los chavales a juagar. Si alguno se acerca a beber o a lo que sea, se le transmiten nuevas órdenes pero sin gritar.

 

De otra forma estaremos metiendo Veneno en estos deportistas, Veneno Escolar. Así mal vamos. No es el camino.

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~ por Joseba Barron Arniches en 9 octubre, 2017.

5 comentarios to “DEPORTE ESCOLAR – VENENO ESCOLAR”

  1. No puedo estar mas de acuerdo contigo. Estamos en una epoca de falta de valores tremenda y ya, tenemos que poner ese granito de arena cada uno. No se puede estar todo el dia quejandose, que tenemos razon, pero luego no hacer nada. Cambiemos esto de una vez.

    ENHORABUENA POR TU BLOG, INTERESANTISIMO Y EXTRAORDINARIO.

  2. As always you give us a very well thought out and thought provoking argument. I was an soccer (fútbol) referee (árbitro) for over 15 years. During that time I officiated games at every level from youths (8-10 years old) up to university games and the highest level amateur leagues. All the referees agreed the worst games to do were the youth level games. Not because the players were children or their lower skill levels but because the parents were unbearable. To me parents are the worst thing that ever happened to youth sports. Left to their own children will rarely choose to play on a field too large for their ability or enjoyment. In neighborhood games there are occasional injuries but usually they are accidents not illegal “cheap shots” meant only to injury another player. Of course there are arguments but when you are mad at your brother, your cousin, or your neighbor it is usually short lived and quickly forgotten. All this changes when parents enter children’s sports. Parents live their own sports fantasies through their children. “Every” parent knows their child is the best player to ever play the game and will soon become a professional player. They demand their child play every minute of every game whether the child has the physical ability or not. They demand the team win every game, by any means, so their child has more opportunities to come to the attention of ever higher levels of coaches and teams. This “win at any cost” mentality increases the pressure to perform on the children and the coaches. Youth sports, fútbol, baseball, basketball, and many others, at least in the United States, no longer have seasons. They are now year round endeavors that fuel a multi Billion dollar industry (http://time.com/4913687/how-kids-sports-became-15-billion-industry/). Perhaps most cruelly, this desire to make every child a professional has transformed sports from an enjoyable way to increase physical fitness, develop friendships, and learn team work skills into proven increases in sport specific injuries and increased sports “burn out” in child athletes. Changing the entrenched mentality surrounding children sports will be, at best, an uphill fight and, at worst, an impossibility. That being said I agree with you completely that it must be changed in the best interest of the children both physically and mentally. Give kid’s sports back to the kids.

    • Muchas gracias Tom. Voy a poner la traducción de tu opinión debido a la importancia de la misma. Thank you very much.
      Como siempre, nos da un argumento muy bien pensado y provocador.
      Fui árbitro de fútbol por más de 15 años. Durante ese tiempo oficiaba juegos en todos los niveles desde jóvenes (8-10 años) hasta juegos universitarios y las ligas de aficionados de más alto nivel. Todos los árbitros estuvieron de acuerdo en que los peores juegos eran los juegos juveniles. No porque los jugadores eran niños o sus niveles de habilidad más bajos, sino porque los padres eran insoportables. Para mí, los padres son lo peor que le ha pasado a los deportes juveniles. Dejados a sus propios hijos rara vez se elige para jugar en un campo demasiado grande para su capacidad o disfrute. En los juegos de barrio hay lesiones ocasionales, pero por lo general son accidentes no ilegales “disparos baratos” sólo para herir a otro jugador. Por supuesto que hay argumentos, pero cuando estás enojado con tu hermano, tu primo, o tu vecino es generalmente de corta duración y rápidamente olvidado. Todo esto cambia cuando los padres entran en los deportes infantiles. Los padres viven sus propias fantasías deportivas a través de sus hijos. “Cada” padre sabe que su hijo es el mejor jugador para jugar el juego y pronto se convertirá en un jugador profesional. Ellos exigen que su hijo juegue cada minuto de cada juego si el niño tiene la habilidad física o no. Exigen que el equipo gane todos los partidos, por cualquier medio, para que su hijo tenga más oportunidades de llamar la atención de niveles cada vez más altos de entrenadores y equipos. Esta mentalidad de “ganar a cualquier coste” incrementa la presión para realizar sobre los niños y los entrenadores. Los deportes juveniles, el fútbol, el béisbol, el baloncesto y muchos otros, al menos en Estados Unidos, ya no tienen temporadas. Ahora son esfuerzos de todo el año que alimentan una industria multimillonaria (http://time.com/4913687/how-kids-sports-became-15-billion-industry/). Tal vez con la mayor crueldad, este deseo de hacer de cada niño un profesional ha transformado los deportes de una manera agradable de aumentar la aptitud física, desarrollar amistades y aprender las habilidades de trabajo en equipo en los aumentos probados en lesiones deportivas específicas y el aumento de los deportes “queman” en atletas infantiles. Cambiar la mentalidad arraigada que rodea a los deportes infantiles será, en el mejor de los casos, una lucha cuesta arriba y, en el peor, una imposibilidad. Dicho esto, estoy de acuerdo contigo completamente que debe ser cambiado en el mejor interés de los niños, tanto física como mentalmente. Dar deportes de niños a los niños.

  3. Thank you, Joseba. Excellent translation.

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