Atletismo?

atleta deshidratadafoto minutouno.com

La atleta keniata Hyvon Ngetich, de 29 años, sufrió una deshidratación en carrera después de ir liderándola.

La deshidratación se llevó al extremo por el propio impulso de la corredora sufriendo alteración de la marcha, desorientación y pérdida de memoria.

No accedió a recibir la ayuda que se le ofrecía de la misma manera que un ciclista que se rompe la cadera en una caída quiere volver a subir a la bici. Lo mismo que Simpson seguía pedaleando en el barranco del Mont Ventoux sin saber que ya estaba muerto. A nadie se le habría ocurrido volver a subirlo a la bici. Era un accidente. Y esto también. Esto es un accidente que compromete todo su riego sanguíneo. Hay que identificarlo, diagnosticarlo y tomar las medidas correctas, gusten o no al deportista.

No, esto no es una heroicidad, esto es una patología, una enfermedad por sobreuso en el deporte, algo que le dejará secuelas, algo que se debía haber evitado en cuanto se detectaron los primeros síntomas.

Llegados a este punto, la pregunta es: ¿por qué no se tomaron las medidas oportunas?, leáse: sueroterapia, mantenimiento del calor corporal, hidratación progresiva vía oral..

Las razones deportivas se escudan en la descalificación automática en el momento de darle el soporte vital que necesitaba. Fijaros bien: se está poniendo en el mismo nivel LA DESCALIFICACION frente al SOPORTE VITAL. Estamos en un mundo de locos, ¿cómo es posible que estemos así?

Pues bien, las soluciones no son fáciles aunque pueda parecer increíble. El exceso de celo, las fortunas que ganan los deportistas, los posibles quebrantos económicos que pudieran sufir ante una de estas decisiones y el miedo a las represalias legales que el afectado pudiese interponer contra el juez árbitro que toma la decisión de dejar fuera de competición a una deportista, son unas de las variadas razones por las que no se hace.

La solución transita por la firma por parte de los deportistas de la aceptación de las normas del comité científico de cada carrera, siendo sus decisiones inapelables. Pero claro, esto suena a dictadura y no será fácil que se implante de hoy para mañana.

La visión de esta deportista llegando a meta con las rodillas heridas, la mirada perdida y la memoria ausente, levantan los ánimos de quienes amamos el deporte como algo sano y lejos del espectáculo morboso.

El morbo de este vídeo es descomunal. Se ha convertido en viral. Somos morbosos y lo saben.

Volviendo al inicio de la reflexión, está claro que la actitud de esta corredora no es de heroicidad, ya que ella no la recuerda, no fue consciente, no calibró los contras de su acción, ni fue responsable de sus actos.

~ por Joseba Barron Arniches en 17 febrero, 2015.

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