Si te operas, cambia

Es inútil que lo ocultemos, los corredores populares no somos los profesionales aunque en determinados foros así parezca o nos lo hagan parecer en ciertas carreras dándonos un trato excelente.

Javier Clemente, entrenador de Fútbol, solía llamar a la selección a jugadores lesionados con la intención de tenerlos a punto para un momento determinado de algún campeonato. Preguntado por éste hecho en alguna rueda de prensa, solía responder: el jugador que se queda en casa se recupera más tarde que si está concentrado con la selección. No, no es que aquí tengamos mejores medios ni personal humano que en sus equipos respectivos, sino que aquí dedica 24 h al día a su recuperación. En su equipo recibe una sesión de tratamiento, masaje, ejercicios o lo que precise y a su casa. Ahí,  que si ayúdame con esto, que ya voy yo a por los peques al colegio, ya te hago yo este recado… Esa es la diferencia. Si está concentrado no existe el más mínimo riesgo de alargar la recuperación, todo está enfocado a su curación, y claro, cura antes.

Viene esto a cuento de las lesiones de rodilla, las meniscopatías, las meniscitis, las artroscopias reparadoras a las que nos vemos obligados durante la práctica de nuestra actividad deportiva. Nos hemos lesionado. Acudimos al Traumatólogo y decide operar, se realiza por ejemplo al extracción de una parte de uno de los cuatro meniscos. ¿Y ahora que?. Ahora CAMBIA.

Sí, ya sé que queda fenomenal estar en la consulta del médico y preguntar por nuestro futuro deportivo y escuchar sin un atisbo de duda: tranquilo podrás seguir haciendo lo mismo que antes, naturalmente.

Los años van pasando, nuestra actividad laboral nos ocupa un número de horas, la rehabilitación que hemos realizado es la mejor de las posibles, nunca “la tope gama”. La vuelta a la actividad deportiva no siempre está rodeada de las mejores condiciones, y la posibilidad de reincidencia en la misma lesión es muy alta. Por esto mismo: CAMBIA.


Vemos en esta foto la rodilla derecha edematizada.

Pongamos un caso muy frecuente en la consulta. Deportista varón de 50 años con sobrepeso al que se le ha extirpado parte del menisco interno de la rodilla derecha. Su actividad habitual se centraba en 3 sesiones semanales de gimnasio con máquinas aeróbicas y una rutina de musculación general. Los fines de semana: PADEL.

Tras la intervención sigue una rehabilitación que le permite realizar una vida laboral normal y se reincorpora a su actividad deportiva. Comienza con trabajos de bici estática y de BTT por zonas con desnivel bajo y sin grandes presiones. Tras un par de meses vuelve a la cancha deportiva y juega sus primeros “combates” de Padel. Todo perfecto. Hoy vuelve a la consulta con la rodilla hinchada, edema sinovial, dolor e impotencia funcional. Ha ocurrido mientras jugaba uno de los partidos de Padel. Comenzamos con el tratamiento antiinflamatorio habitual más la crioterapia que junto al descanso esperamos vaya dejando su rodilla en situación normal.

¿Qué ha ocurrido? ¿Pero no estaba yo perfecto para jugar de nuevo? Pues ha ocurrido que se ha vuelto a forzar al máximo esa rodilla seguramente en una movimiento con aceleración y parada brusca para llegar a esa “pelota imposible” y la estabilidad que proporciona el menisco incompleto es peor que la que se tendría de estar perfecto, así que el estrés soportado por todas las estructuras de la rodilla ha podido llevar a la rotura de la membrana sinovial y a su derrame. Y no, no estabas perfectamente preparado para jugar al máximo, así que CAMBIA.

Hablando de cambios, ¿cuáles son los que proponemos?.

1- Según cada caso, naturalmente, pero CAMBIA A UN DEPORTE SIN IMPACTOS. Efectivamente esto no es fácil de asumir que ahora vas a dejar la cuadrilla de amigos con la que te apostabas esas cervecitas de después del partido, pero es importante que lo contemples.

2- Desarrolla ese deporte sin impactos con asiduidad para no perder la forma ni el tono muscular. Las salidas deberán ser cortas inicialmente para incrementarlas en función de las posibilidades de tiempo de cada uno.

3- Hazte una prueba de esfuerzo cuando tengas decidido el deporte que vas a realizar: GIMNASIO AEROBICO; BICI ESTATICA, REMO, CROSS TRAINING, BICI DE CARRETERA, MOUNTAIN BIKE, NATACION… Con estos datos el Médico Deportivo te hará un planteamiento de entreno, unas pulsaciones y unos minutos para cada día.

4- Busca nuevos retos. En tu segunda vida deportiva deberás encontrar unos nuevos objetivos que te den motivación y gusto por el entreno.

5- Con el paso de los años sin ninguna lesión vuelve a jugar un partidillo amistoso a dos botes, olvídate de las pelotas imposibles, evita las apuestas, no te enfades y.. disfruta.

6- Encontrarás que has bajado de peso con tu aislamiento durante estos años de la cancha, que eres más ágil y que llegas mejor y juegas mejor. No lo tomes como una rutina y no se te ocurra volver de nuevo a jugar semanalmente, al final te volverás a romper, pero de vez en cuando no estará mal. Es lo que hay.

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~ por Joseba Barron Arniches en 16 octubre, 2009.

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